Me paro y pienso en que quizá este verano ha sido uno de los más raros de mi vida. He pasado el mayor tiempo con la persona que quiero y que quizás hubiese hecho una tontería y no estubiera a su lado. Y pienso también en todos los momentos que he vivido junto a él. He aprendido que no todo el que dice ser tu amigo lo es, en verdad no te puedes fiar ni de tu propia sombra, más vale adelantarse a los acontecimientos que quedarse atrapado con toda la culpa encima. He llorado por personas que no merecían la pena, pero también he sonreido por alguien que me ha demostrado que una vida a su lado va a ser la mejor.